Infidelidad masculina provoca enfermedades cardíacas

Los hombres infieles tienen más probabilidades de padecer enfermedades cardíacas. Al menos es lo que se desprende de un estudio realizado por la Universidad de Florencia, en Italia, cuyos autores aseguran que poner los cuernos es, a la postre, poco saludable. Al menos para los varones.

Tras examinar literatura médica relacionada con la infidelidad y comprobar los efectos de esta práctica en quienes confiesan realizarla, los investigadores florentinos concluyen que los hombres infieles son propensos a sufrir patologías cardiovasculares, probablemente derivadas del estrés que les provoca llevar a cabo el engaño.

Mantener en secreto una doble vida sentimental quizá resulte placentero, pero no parece una labor sencilla para sus protagonistas. Éstos además experimentan muchas veces sentimientos de culpa y, cuando sus amantes son bastante más jóvenes que ellos, a duras penas pueden cumplir con las expectativas.

Tal y como afirma una de las responsables del estudio, Alessandra Fisher: “El sexo extramarital puede ser peligroso y estresante, pues él o la amante generalmente son más jóvenes y, probablemente, el sexo ocurre a menudo tras haber comido o bebido en exceso”. En su opinión: “Es posible que un encuentro sexual secreto en un lugar extraño aumente significativamente la presión arterial y la frecuencia cardíaca, llevando a un incremento en la demanda de oxígeno”.

Predisposición genética a la infidelidad

¿Y si hombres y mujeres fuéramos promiscuos por naturaleza? ¿Y si la infidelidad estuviera grabada en nuestros genes? Pues bien, esto es exactamente lo que defienden los científicos estadounidenses Christopher Ryan y Cecilda Jethá, empeñados en rebatir la teoría de que el ser humano es monógamo, avalada por Charles Darwin.

Para Ryan y Jethá, el cuerpo del hombre está diseñado para, más allá de la reproducción, desarrollar una gran actividad sexual con distintas mujeres. En el caso de éstas, también son propensas a la infidelidad, puesto que necesitan varios compañeros para incentivar la competencia espermática y mejorar con ello la especie.